El análisis de los servicios farmacéuticos a nivel mundial tiene un primer gran esfuerzo en 1992 con la publicación
del libro International pharmaceutical services: the drug industry and pharmacy practice in twenty-three major countries of the world,
en el cual México figura en uno de los casos evaluados (Spivey, et al., 1992). En 2007 la OMS emitió un informe denominado
Estrategia farmacéutica de la OMS: Lo esencial son los países 2004-2007 (OMS, 2007), donde las cifras son alarmantes y no han
cambiado a casi dos décadas de publicado: en algunas naciones, la tercera parte de la población perteneciente a familias pobres no
recibe ningún medicamento para las enfermedades agudas; el uso irracional de medicamentos, sistemas de salud insuficientes y
mecanismos de financiamiento sin equidad, así como sistemas poco fiables de suministro de medicamentos y de calidad
cuestionable; entre otros problemas, llevaron a establecer estrategias farmacéuticas que permitieran a la OMS colaborar en el
seguimiento de la seguridad de los medicamentos –aunque el caso de África sigue siendo significativo a nivel mundial. Por otro lado,
uno de los elementos importantes del uso racional de medicamentos es utilizar el tratamiento más económico tanto para el individuo
como para la sociedad. Las evaluaciones económicas y la farmacoeconomía son disciplinas que con sus hallazgos y resultados
contribuyen y proporcionan información útil para la toma de decisiones.
Por su parte, el desarrollo del concepto de atención farmacéutica (AF) ha evolucionado desde ser garante para un uso seguro y
racional de los medicamentos, la provisión de los servicios necesarios que aseguren una adecuada farmacoterapia; a la
incorporación de la relación entre el farmacéutico y el paciente; agregando atributos de compromiso con el bienestar y la calidad de
vida de las personas. A principios del milenio, este avance incluye la monitorización continua y sistemática de los efectos clínicos–
psicosociales; así como la detección, prevención y resolución de problemas relacionados con el uso de medicamentos. La primera
década del nuevo siglo fue decisiva en incluir más elementos, como: seguimiento farmacoterapéutico, educación farmacéutica,
farmacovigilancia, conciliación de medicamentos, idoneidad de la prescripción; además de la obligación de centrar de una forma
integral, la práctica farmacéutica en el paciente y no solo en el medicamento; en sus necesidades, condiciones o enfermedades.
Todo con el objetivo de optimizar la farmacoterapia y los recursos disponibles. Más recientemente, el concepto incluye la
responsabilidad del farmacéutico en la atención primaria en salud, con la comunidad y la capacidad de este profesional de la salud
en gestionar y establecer planes de AF (Allemann, 2014; OMS/OPS, 2012, OMS/FIP, 2012)
La AF representa un beneficio sustancial en cuanto a la calidad de vida e impacto en los costos generados en el sistema de salud
(Iñesta, A., 2001). Los estudios TOM por sus siglas en inglés (Therapeutic Outcome Measure) y OMA (Outcome Medication Analyse)
permiten demostrar los beneficios conseguidos de la AF sobre la salud en la población. La hipótesis de los estudios TOM y OMA es
que la AF incrementa la calidad de vida relacionada con la salud de los pacientes; así como la calidad en la atención del paciente.
Adicionalmente, fomenta un uso apropiado de los medicamentos mediante una educación sanitaria (Bonal J,et.al, 2002). A través del
tiempo se ha obtenido evidencia sobre las ventajas socioeconómicas de la AF en los sistemas de salud. Uno de los primeros
estudios de investigación en AF, fue el Proyecto Minnesota, realizado por Strand y colaboradores; el cual presenta un resultado metodológico alrededor del trabajo de investigación; que funciona como eje integrador de la construcción del conocimiento de la
farmacoepidemiología, atención y servicios farmacéuticos (farmacia comunitaria y hospitalaria) y el uso racional de los
medicamentos desde la perspectiva del sistema nacional de salud en México. Los aspectos teóricos se llevan a cabo mediante
discusiones grupales, presentación de seminarios y los aspectos prácticos a través de sesiones experimentales (mezclas
parenterales y preparaciones de magistrales) con el desarrollo de protocolos previamente discutidos y aprobados por el
profesorado del grupo. Adicionalmente, se fortalecerán las dimensiones de las competencias profesionales del saber ser y saber
convivir con los demás -pacientes, profesionales de la salud, otros-, la deontología farmacéutica, honestidad y otros valoresactitudinales;
mediante el análisis de casos clínicos, artículos científicos y otros materiales.